viernes, 15 de abril de 2011

Las expresiones faciales son innatas y no fruto del aprendizaje


El examen de miles de fotos de atletas videntes e invidentes mostró que hacían los mismos gestos en idénticas situaciones 

Las expresiones faciales de las emociones están configuradas en los genes, son pues innatas, y no consecuencia del aprendizaje cultural, según un estudio que publica hoy la revista Journal of Personality and Social Psychology.
"Dado que los individuos ciegos de nacimiento no pueden haber aprendido los gestos de orgullo o bochorno mirando a otros, sus expresiones de victoria o derrota probablemente sean una propensión biológica innata en los humanos, más que una conducta aprendida", ha señalado Jessica Tracy, de la Universidad de Columbia británica.
Tracy y su colaborador David Matsumoto, de la Universidad estatal de San Francisco (EE UU), ambos profesores de Psicología, compararon las expresiones faciales de yudocas de 23 países con y sin visión de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de 2004 en más de 4.800 fotografías. Los investigadores encontraron que unos y otros manejaron sus expresiones de emoción de la misma forma de acuerdo con el contexto social.
Por ejemplo, debido al carácter público de la ceremonia de entrega de las medallas olímpicas, el 85% de los ganadores de galardones de plata mostró "sonrisas sociales" durante el acto. Las "sonrisas sociales" usan solamente los músculos de alrededor de la boca, en tanto que la verdadera sonrisa hace que los ojos brillen y se entrecierren, y que los pómulos suban. "Los perdedores estiraron hacia arriba el labio inferior, como si procuraran controlar la emoción en sus rostros, y muchos lograron la sonrisa social", ha indicado Matsumoto.
"Pero los individuos que son ciegos de nacimiento no pueden haber aprendido a controlar sus emociones de manera visual, así que debe haber otro mecanismo", ha añadido. "La correlación estadística entre las expresiones faciales de los individuos que pueden ver y los que son ciegos fue casi perfecta", ha subrayado el investigador. "Esto sugiere que algo que reside en nuestros genes es la fuente de los gestos faciales de emoción". "Quizá nuestras emociones y los sistemas que las regulan son vestigios de nuestros ancestros", ha afirmado Matsumoto.
Fuente: Elpais.com

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