lunes, 11 de enero de 2010

Como crisis individual, la adolescencia es una etapa del ciclo vital, de tan fundamental importancia, que ha sido considerada un segundo nacimiento, un nuevo y gran desprendimiento, esta vez del núcleo familiar.

El conflicto central reside en superar un "proceso de duelo" que abarca:

  • Pérdida del cuerpo infantil,

  • Pérdida de los primitivos vínculos familiares, (y su substitución por otros sociales, menos conocidos); y

  • Pérdida de las identificaciones y procesos mentales infantiles.

Por lo tanto, el surgimiento de la pubertad desorganiza la estabilidad lograda en la primera década de la vida con el cuerpo, deseos, ritmo de vida, e imágenes párenteles. Frente a tales cambios surgen sentimientos de inseguridad, confusión, soledad, desamparo, que obligan al adolescente a descubrir formas de autoestima como defensa, por desaparecer la convicción que lo acompañó hasta la latencia, de que "los padres lo querían incondicionalmente".Tales sentimientos deberán manejarse, tanto consigo mismo como con lo demás constantemente, para favorecer el contacto entre el adolescente y su mundo. Por otro lado, los sentimientos instintivos lo invaden generando dificultades en el manejo y el equilibrio de las fuentes de placer, lo que ocasiona entonces un cierto grado de marginación, como situación inherente a la adolescencia por el mismo proceso. Surge una dificultad inicial en la búsqueda del objeto sexual, canalizando primero las energías para él mismo y sólo después hacia fuera; ya que necesita antes su propio reconocimiento. Ese "afuera" también está cambiando, tanto en las variaciones de los padres como por la proyección del adolescente desde la familia inicial hasta el grupo exogámico.

La salida para la sociedad, inicialmente mediante elgrupo de pares, contiene tales desajustes al asociarse primero con personas del mismo sexo y después del sexo opuesto, traduciendo esbozos de aprendizaje del mundo exterior.

En todo este proceso la tarea principal es la definición de la identidad sexual, la cual quedará ahora constituida de forma irreversible, con la búsqueda y el encuentro del objeto sexual extrafamiliar.

Tanto la búsqueda del "afuera", como estas modificaciones son las que permitirán conseguir su nueva y definitiva identidad adulta.

Por eso las perturbaciones mayores estarán evidenciadas alrededor de estas etapas de adolescencia temprana y media (entre 11 y 16-17 años), por lo que debemos considerar las más sutiles desviaciones en ellas.

La adolescencia tardía en cambio, es una etapa de consolidación, donde no es habitual que aparezcan graves transtornos aislados, sino como continuidad de una maduración previamente perturbada.

Este estado gradual de desarrollo conduce a una nueva forma biológica y psicosocial: el hombre y la mujer productores y reproductores.

La sexualidad con genitalización que en este momento abarca todas las esferas, con agregado de la posibilidad real de reproducción, y; define la asunción del rol sexual adulto, teniendo ahora un sentido definido.

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